Imagina por un momento que cada vez que tengas que salir al mundo exterior, seas sujeto de interpelación por cada cosa que hagas, digas, te pongas, o simplemente te guste. O de dónde vienes. Recibiendo “consejos” no solicitados de cómo manejarte, críticas, risas, burlas y humillaciones.
Mi comienzo con el journaling fue una serendipia que se dio instintivamente cuando, en medio de una pelea mental con mi ex-novio, tomé mi libreta de anotaciones, y escribí en lápiz ideas aleatorias que describían mis más oscuros sentimientos.
Estudié toda mi vida en colegios de niñas y fuera de eso, nunca tuve amigos. El ambiente competitivo entre mujeres era un tanto hostil, y el sexo masculino siempre fue, en mi imaginario, una especie diferente y peligrosa con quien estaba prohibido interactuar.
“Por eso me pregunto
al ver que me olvidaste
por qué no me enseñaste
cómo se vive sin ti”.
María Grever
Cuando te fuiste, pensé que no volvería a respirar, y en cierto modo así fue. Hoy no estoy segura de si prefiero el sosiego de los días vacíos, o el ímpetu violento de cuando estabas tú. Ha pasado mucho tiempo ya, es verdad, pero un hábito no se cambia así de fácil. Me acostumbraste a tu sonrisa divina, tus manos frías, tu olor embriagante, tu mirada dulce buscando mis grandes ojos… Pero aunque te encontrara, ya no eres el mismo.
Me repites que tienes tu vida hecha, que te saque de mi cabeza. Y yo, bueno, poco a poco aprendí a estar sin un pedazo de mí. Anestesiada por el sueño, me despierto fingiendo normalidad, demasiado ocupada como para pensar. Mientras, cuento cada día para volver a compartir tu mismo aire. Al tocar la almohada, eres siempre mi último pensamiento.
Eres la vida que pasa frente a mis ojos, mi luz al final del túnel. Eres ese dolor que se saborea y que se vuelve un vicio. Y yo para ti, creo que soy solo un momento amargo del que no esperas acordarte. Rabia de mi torpeza, aquejo de tus mentiras. Eres el fantasma de todas esas promesas que murieron atropelladas el día en que te marchaste.
Eres ese capítulo que no quiero cerrar, y del que juro que quieres volver a escribir.
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El bolero que me inspiró a hacer este post es “Tú me acostumbraste” en la voz del tenor Carlos Zapién, cantante, pianista, compositor litúrgico y administrador cultural mexicano.
Carlos Zapién estudió piano y órgano en el Conservatorio de Las Rosas, en Morelia, Michoacán; se tituló como licenciado en música en la Universidad de Oregon en el 2004, y dos años más tarde, concluyó una maestría en la misma universidad. Obtuvo el título de Solista en la Universidad de Música y Artes Escénicas de Stuttgart, Alemania. En Febrero de 2019 salió al público un sencillo del bolero Tú me acostumbraste, del que puedes disfrutar su video a continuación.
Puedes conocer más acerca de este gran artista en www.carlos-zapien.com
Jessymar Daneau Tovar (@letroupe)
Esto es algo que me duele contarte... A lo largo de mis casi 27 años de vida he estado luchando, sin saberlo, contra un trastorno de la personalidad, límite, TLP o borderline, como gustes llamarlo. Mis constantes oscilaciones entre la normalidad y la depresión (con cambios bruscos en mis estados de ánimo en solo cuestión de minutos) han degradado todas mis relaciones, personales, amorosas, laborales... Y me han hecho aislarme de la sociedad por el sentimiento de incomprensión, justificado o no, que he creado de mi entorno.
Hace tiempísimo ya había hablado de amor propio, pero aquella vez lo hice desde el dolor, esta vez tengo algo que aportar. Leyendo el blog de Esperanza TLP me topé un artículo que describió perfectamente algunas cosas que he pensado y sentido que, por alguna razón, nunca había analizado.
Si yo fuera un chico,
sólo por una vez.
Yo me vestiría como quiero,
con lo que vea primero y me voy.
*Este post es una generalización.
Tenemos varias cosas que aprender de los hombres: a estar listas en cinco minutos, a salir con el primer cambio de ropa que armemos, a ser más seguras, a no comprar decenas de prendas baratas sino una que realmente valga la pena, a buscar la comodidad antes que la estética, a no vestirnos para satisfacer a los demás pero sí a nosotras mismas.
En medio de veintidós días sin servicio de Internet y cerca de dos meses casi sin poder tomar libremente el Metro ni salir sin respirar gas lacrimógeno, no podía escribir otra cosa diferente a como me siento actualmente.
El sábado 17 de noviembre de 2018 fuimos a la 2da Feria Libre de Gluten de la Fundación Celíaca de Venezuela, así que fue la ocasión perfecta para actualizar este artículo de hace dos años.
En 2015 descubrí que soy intolerante al gluten. El gluten es una proteína de origen vegetal, presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena (aunque existe una discusión respecto a esta última). Algunos organismos, como el mío, al no poder digerir esta proteína, emiten una respuesta auto inmune exagerada, destruyendo los métodos de absorción de nutrientes del intestino.
¡Hola!, espero que hayan pasado un diciembre genial y que comencemos juntos un nuevo año con más ánimos. Aunque estos días feriados no han ayudado mucho a combatir la flojera, espero que poco a poco vaya cambiando.
Siempre había querido visitar el Museo de Transporte. La Historia es algo que me apasiona muchísimo, pero la Historia anecdótica, viva, la que está más allá de batallas y presidentes.
Empezó el verano, pero en Caracas no hace sol todo el día; casi siempre está nublado y a ratos llueve. Por eso pensé en hacer un outfit para este clima lluvioso, solo que cuando salimos a tomar estas fotos hacía mucho calor y hasta hubo una hermosa puesta de sol.
El color es un estado de ánimo. Y para mí, el momento ideal para usarlo es cuando el sol brilla más que de costumbre.
Este -hoy en día- vestido, en su vida anterior fue un blusón, hasta que un día decidí que no quería más fruncidos con liga en las mangas ni en la cadera, y así nació un nuevo atuendo playero. Solo que el calor de los últimos días hizo que lo sacara a pasear por la ciudad. Si se acuerdan, hace nada hacía frío.
Mi estilo favorito siempre había sido el bohochic, en alguna época de mi vida me encantaba ir siempre de sandalias, batas, estampados, flores y mucho color. Luego me abrí a otras tendencias y ahora no existe casi nada que me niegue a usar.
Aprovechando que los flecos están súper de moda en estos días, y el crochet también, decidí volver a usar este chaleco que tenía algún tiempo guardado, esta vez en forma de croptop. Lo más divertido es poder mezclar estilos, para "inventar" uno propio.
Recién comenzó la primavera, y aunque acá no tenemos las cuatro estaciones sí se puede sentir una variación en el clima. Para esta temporada vuelve una tendencia que me fascina: el total white, como por tercer año consecutivo.
Amanece. Me levanto cuando mi cuerpo está listo. Desayuno con tiempo. Trabajo. Disfruto arreglándome. Salgo a tomarme estas fotos. Hablo con el hombre que amo.
"Tengo un traje de Ives Saint Laurent/ un perfume de Paco Rabanne/ seis corbatas diseño Cardin/ como toda la gente" Al contrario de la canción de Sergio Vargas, ¿qué tan común es comprarlo todo de diseñador, o al menos de marca reconocida, en la Venezuela del siglo XXI?












