Breve introducción al slow fashion


Después de cuatro años escribiendo una sección de moda sostenible, se preguntarán qué ha cambiado en mí en todo este tiempo. Y creo que me he convertido en una consumidora mucho más consciente. Ahora me pregunto si de verdad necesito eso antes de comprarlo, he dejado de acumular cosas, priorizo mis compras y cuando las hago, prefiero apoyar a marcas venezolanas, vendo todo lo que no uso y tengo un estilo mucho más atemporal. Dejé de entrar a tiendas “para ver qué hay" así no necesite nada. Y me siento mucho más libre así (y más completa). Digamos que ahora tengo toda la disposición de enfocarme en las cosas más importantes.

¿Practico el slow fashion? Tal vez no estrictamente, pero creo en él.

El slow fashion hace referencia al slow food, y se plantea como una antítesis del fast fashion. Entendido así, ya no se trata de sacar una prenda lo más pronto posible al mercado, con el costo más bajo, sino de favorecer a la actividad artesanal y manual, precisamente la que dedica horas de trabajo para fabricar una sola pieza. Hoy les presento la segunda colaboración con Colores Del Mar, una marca de complementos sostenibles que trabaja con artesanos de Oaxaca, México, quienes elaboran estas bellas cestas en hebras de plástico reciclado, que toman un día para completarse. Para conocer más de la marca, puedes leer el primer post que hicimos.


El slow fashion prefiere las artesanías y pequeñas boutiques a las grandes cadenas de retail, pero mejor que eso, propone que el consumidor realice sus propias prendas, o bien, las modifique haciendo uso del upcycling. Para quienes no tenemos tanta destreza en la costura, está la opción de comprar de segunda mano, hacer trueque –intercambiar prendas–, hacer donaciones, pero sobre todo, desarrollar conciencia de consumo porque el mundo es un recurso finito y no hay un planeta B.

Coordenadas: Instagram @cdm.style

Jessymar Daneau Tovar (@LeTroupeBlog)









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