Lencería erótica: todo sobre ella

Historia de la lencería erótica

La lingerie, a lo largo de su historia, ha tenido connotaciones de todo tipo, y ha estado sujeta a la transformación de las costumbres eróticas. Evolucionó desde el vaporoso negligé en el siglo XVII, hasta convertirse en un objeto fetichista en la actualidad, como es el caso de la lencería de Tocabananas erótica

La lencería femenina y el porqué de su erotismo

En los inicios de la civilización, la ropa interior se limitaba a túnicas, sin ninguna connotación sexual ni distingo de género. Ya en el Imperio Romano, se utilizaba una prenda llamada Mamillare, que era una banda que comprimía la parte superior del cuerpo femenino. Estas prendas íntimas carecían de carga erótica.

De hecho, Nicola Squicciarino, en su libro “El vestido habla", puntualiza que la capacidad humana de mantener actividad sexual durante todas las épocas del año, radica en la curiosidad por ver qué oculta la ropa, y el deseo que despierta el cuerpo desnudo, generando un impulso erótico al desvestirse. El mismo autor cita el principio freudiano “donde hay un tabú hay un deseo", para explicar que la costumbre de ver cuerpos desnudos produce una menor excitabilidad sexual, por ejemplo, en tribus del África Occidental.

De allí que la lencería erótica femenina, en su doble función de cubrir y mostrar de forma sugerente, se hace más seductora y provocativa que el propio desnudo.

Squicciarino expone la hipótesis que explica el placer sugerente de la mujer: “la tendencia femenina de mostrar el cuerpo deriva del hecho de que la libido sexual, en el caso de la mujer, está más extendida por toda la superficie corporal que en el caso del hombre. En la mujer, la exhibición de cualquier parte de su cuerpo asume de esta forma un significado mucho más erótico que la exhibición masculina correspondiente".

sociología de la lencería

Timeline del corset como prenda íntima femenina

Ya en la Edad Media, la Iglesia Cristiana le exigía a las mujeres que comprimieran su busto, de manera tal de ocultar sus rasgos de femineidad. Explica Gavarrón (1982): “el cristianismo, religión oficial del Imperio [Bizantino] a partir del siglo IV, al separar rígidamente el sexo del corazón, se convertirá en fanática perseguidora de los placeres sensuales”.

La aparición del corset moderno está fechada a mediados del siglo XVII, llamado en ese entonces 'gourgandine', el cual acentuaba el torso y la cintura. El término gourgandine, se puede traducir del francés como “mujer de mala vida” o “prostituta”.

Fue María de Médici quien impuso el corset en la sociedad aristocrática, con connotaciones de estatus, disciplina, respetabilidad, belleza, juventud, o erotismo.

Siglos más tarde, sería Herminie Cadolle, feminista francesa emigrada a Argentina, quien inventaría el corpiño o brassiere, con el fin de librar a las mujeres del corset. En los años 20, luego de la Primera Guerra Mundial, la mujer comienza a tomar un rol más importante en la sociedad, y se libera totalmente de esta indumentaria opresora.

En la posguerra, Christian Dior, en su intento por retomar aquella ostentación de la década de los 30, presenta su New Look, y con él, el corset guepiere, distante de las ballenas rígidas de otrora, que hoy en día solo se usa en ocasiones especiales por su valor erótico y sensual.

Un ícono de los años 90 es el corset dorado con conos puntiagudos, creado por el diseñador Jean Paul Gaultier para Madonna, como parte de su vestuario en la gira "Blonde Ambition".

Escote lencería erótica

El escote y su carga erótica

Margarita Rivière, en su libro “Historia informal de la moda", lo describe de esta manera: “Ligado claramente a la función de la seducción femenina desde finales del [siglo] XIX, el escote conocerá toda clase de formas que marcan los diferentes estilos del siglo XX. Tras realzar los pechos hasta ese momento, pasará también a descubrir la espalda durante los años veinte y treinta, o a suprimir los tirantes del vestido como es el caso del traje/bañera de los años cuarenta y cincuenta".

Yves Saint Laurent recupera la elegancia del escote a la manera más tradicional, proponiendo inverosímiles escotes que descubren pechos y/o espalda, y que marcan todo un estilo de seducción.

De camisones a lencería sexy

Margarita Rivière apunta que: “Jean Harlow o Marlene Dietrich, por ejemplo, aconsejadas por sus modistos americanos Adrian y Travis Banton, crean el prototipo de la vamp a mediados de los años treinta, la impresión que produce su atuendo es que exhiben públicamente su sofisticada ropa de dormir".

A partir de la década de los 50 se observa una evolución hacia los camisones cortos y sexys, como el llamado baby doll –por la película del mismo nombre de 1956–.

Desde su invención en 1930, el nylon se ha convertido en el tejido básico de la indumentaria interior femenina. Con encajes, cintas y transparencias, la femineidad contrasta con las rígidas normas de la moralidad más común.


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Jessymar Daneau Tovar (@letroupe)

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