Nasty Gal: auge y caída de una #GirlBoss


Esta empresa minorista nació en el año 2006 de la mano de su creadora, la estadounidense Sophia Amoruso, quien para ese momento trabajaba como seguridad en el campus de la Academy of Art University de San Francisco, California. Amoruso creó a través de la plataforma de subastas e-Bay la marca para mujeres jóvenes Nasty Gal Vintage, en honor a la cantante Betty Davis, mismo nombre de su álbum de 1975.

Gracias a que sus labores como seguridad en el campus le dejaban gran tiempo libre, Amoruso pasaba grandes horas navegando en internet. Como siempre tuvo buen ojo para la moda y la ropa de segunda mano, decidió hacer de ello una fuente de ingresos.

Amoruso, con absoluta determinación, empezó subiendo prendas que adquiría en tiendas vintage o de segunda mano a la plataforma de e-Bay. Con el paso del tiempo, esta it girl afianzaba cada vez más su éxito y las pujas por cada pieza que subía a la plataforma eran más grandes, puesto que no solo era la prenda, sino también la calidad de la foto, la descripción y los nombres de cada pieza lo que más llamaba la atención de sus jóvenes compradoras.

Ella misma era quien se encargaba de todo el negocio, desde producir las sesiones de fotos con los productos que ofrecía, preparar los pedidos, hasta supervisar las entregas finales a las clientes.

Para junio de 2008, los obstáculos no se hicieron de esperar y varios clientes de e-Bay denunciaron a Amoruso de manejar las pujas que eran ofrecidas por sus prendas vintage y fue expulsada de la plataforma; pero ella ya estaba un paso adelante, pues antes de que esto sucediera, ya estaba creando una plataforma propia para la tienda Nasty Gal.

Para 2009, Nasty Gal ya tenía su primer espacio físico en Berkeley, California, y debido al índice de demanda, ese mismo año realizó una segunda mudanza a un almacén en Emeryville, California.

Es importante destacar que Sophia levantó su imperio a base de autofinanciamiento, pues no recibió préstamo bancario alguno. Su solidez, tacto y estrategias de marketing y redes sociales, llevaron a Nasty Gal y a su creadora a la ciudad de Los Ángeles en 2010, y para 2012, Nasty Gal recibía 9 millones de dólares por parte de diversos inversionistas, logrando así el reconocimiento como “La empresa minorista de más rápido crecimiento” por la revista INC Magazine. Y en agosto de ese mismo año, recibió 40 millones de dólares a modo de inversión por parte de la firma de capital de riesgo Índex Ventures.


En vista de su crecimiento meteórico y el índice de ventas que arrojó Nasty Gal entre 2008 y 2011, Amoruso ambicionó aún más y quiso expandir la marca, por lo que adquirió un centro de operaciones adicional en la ciudad de Shepheardsville, Kentucky.

Quería superar la suma de ingresos registrados en 2011 de $24millones, lo que para ese momento, con la economía dando sus traspiés en el mercado de la moda americana, representaba un índice de 11.200% de crecimiento en un período de tres años.

Ya con cimientos fuertes y sólidos en 2014, las vitrinas de Nasty Gal no solo tenían mercancía propia sino que se logró codear con artículos de marcas de gran renombre como Chanel, For Love  & Lemons, Louis Vuitton y Moschino.

La controversia nuevamente no se hizo esperar, y en 2015 cuatro empleadas que habían estado embarazadas presentaron una demanda en contra de la marca debido a la violación de la ley por concepto de la baja por licencia de maternidad en Estados Unidos; lo que llevó a Amoruso a recurrir a Sheree Waterson y que esta asumiera como CEO y parte de la junta directiva, con el fin de minorizar las fallas presentadas por casos como el mencionado previamente y a maximizar su presencia como empresa minorista en el mercado y mundo de la moda, permitiéndole a Amoruso continuar como fundadora y presidenta ejecutiva.

Para 2016, Nasty Gal se declara en bancarrota y el grupo británico Boohoo hace la compra de la compañía por la cantidad de 20 millones de dólares. Unos meses antes tuvo que afrontar una reducción de personal y las demandas de plagio interpuestas por famosas marcas como Alexander Wang, Céline y Givenchy. Actualmente permanece en Los Ángeles y continúa produciendo artículos de su propia marca.

Todo el éxito de Sophia Amoruso, más su libro autobiográfico “Girl Boss” llevó a que se produjera la serie en Netflix #GirlBoss a modo millennial, reflejando a una mujer fuerte, resistente e inteligente, y su éxito producido antes de los 30 años. La serie fue protagonizada por la actriz Britt Robertson en el papel de Amoruso, y producida por la misma Amoruso y Charlize Theron.

Esta da una muestra del empoderamiento femenino, de cómo las mujeres escalamos en la industria de la moda y el mundo de los negocios, el potencial que poseen las redes sociales y cómo atrapar a su clientela para magnificar nuestro negocio. A su vez, nos demuestra la gran responsabilidad de emprender un negocio. Lamentablemente, esta serie solo contó con una temporada porque no atrapó a la audiencia esperada por Netflix y fue cancelada. 

Recientemente Emily Ratajkowski lanzó su primera colección con Nasty Gal, de veraniegas blusas, faldas de satén, vestidos llamativos y piezas de traje.


Seguiremos esperando más de Nasty Gal y sus creaciones, pues aún mantienen el espíritu de su fundadora y continúan deslumbrando con cada colección.

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