Bye bye brackets

marzo 08, 2015

El resultado
Pierre Fauchard, conocido como el padre de la odontología moderna, describió al primer aparato de ortodoncia en su libro Le chirurgien dentiste o El dentista cirujano (1728). Este artefacto se llamaba La Bandelette, pero ya en el 3000 a.C los egipcios enderezaban dentaduras. 

Mi historia con los brackets comenzó el día en el que me detectaron apiñamiento en los dientes y mordida cruzada, y era casi seguro que debía de sacarme las cuatro cordales y un premolar.

La cordal acostada

Luego de hacerme una primera panorámica, determinaron que las cordales tenían que salir con cirugía para colocar la ortodoncia. El procedimiento fue bastante largo, recuerdo que estaba nerviosa y que la recuperación se extendió más de los tres días reglamentarios hasta casi dos semanas.

Después de la cirugía, antes de la instalación
Después de esto volvieron las limpiezas y curas de caries, hasta que en junio de 2013 me colocaron los brackets. Los primeros días y meses eran dolorosos, casi ni podía hablar, dormir y menos comer.

Entre las cosas que más detesté fueron las ligas cruzadas, llegué a pensar que se me iban a salir los dientes, lo peor era cuando se me reventaban. También hubo otras ligas que odié, me las colocaron a mitad de tratamiento, en forma de cadena y que se metían entre dos brackets, resultando todo muy doloroso.

Y entre lo más desagradable estaba esa incomodidad al comer en público, mientras masticaba se quedaban atorados pedazos de alimentos entre los metales, y por supuesto, lo antiestetico que era todo, en especial al final del tratamiento cuando acumulaba varios tipos de alambres en mi boca.

Gracias a Dios y a mi doctora todo salió bien, y casi dos años después se alinearon mis dientes, mis mandíbulas están en su lugar, ya no me muerdo las mejillas y el premolar rebelde ahora está dentro de la fila de dientes.


Antes y ahora

Mis recomendaciones:

Ir a un buen lugar. Sé que es difícil dar con personas profesionales y que  no sean excesivamente costosas, en mi caso me hice todos los tratamientos en el Cemoa casi a ciegas porque no tenía ningún tipo de referencia, y sin embargo llegué a ellos porque Colgate me los recomendó durante el Mes de la Salud Bucal.

Dejarse pegar unos brackets por los buhoneros de Sabana Grande o Capitolio es un gran ¡No! ¡Jamás!

Ser constante. Ir puntualmente a todas las citas -mis controles eran mensuales- cumplir al pie de la letra las indicaciones del ortodoncista, realizar una buena higiene bucal, todo esto va a hacer que el proceso sea lo más corto posible. Esto es favorable porque si los dientes que se están moviendo dejaran de hacerlo, se "cementarán", haciendo más tortuoso el procedimiento.

Ser paciente. Esto requiere una inversión de tiempo, dinero y aguante.

Informarse. Siempre pedir una información de la forma más inteligible posible sobre qué harán con los dientes e investigar las mejores técnicas y materiales para el caso.

Ser cuidadoso. Solo perdí dos brackets en todo el tratamiento, y fueron en los dos últimos meses. Estar atento a cuánta fuerza se puede ejercer sobre ellos al morder, y cortar bien todo lo que se vaya a ingerir para no abusar de ellos.

Por ahora me faltan unos cuantos pasos más para lograr una dentadura perfecta (como los retenedores) pero por lo menos ya estoy feliz y satisfecha de haber cerrado este ciclo que tanto me mortificaba.

Si alguien está pensando en colocarse brackets debe estar consciente de que el resultado va a depender en gran medida de sí mismo y por supuesto, del ortodoncista.

Si viven cerca del Centro de Caracas recomiendo al Centro de Especialidades Médico Odontológicas Anudent, están justo al lado de la estación del Metro de La Hoyada, edif. La Galería, piso 6, ofic. D. Telf: 541.97.12. Excelente atención y precios, se cancela por mensualidad.


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